
La cosa empieza cuando un pacifico, aunque va armado y lleva un chaleco de cuero negro rollo motorista, vendedor de perritos exprime una botella de ketchup infectada con uranio en varios centenares de hot dogs. Y claro, la gente con lo de la radiactividad le da por convertirse en zombies y querer merendar cerebros humanos. Vamos, a mi ponen un perrito caliente radiactivo y haría lo mismo… pero lo mismo, fijo. Juega y recuerda que matar zombies no es pecado y que Chuck Norris lo hace a diario.


